
Una candente cuchilla punzante
me abrasa el pecho con tu partida,
descompone y abrasa homicida
la carne ,la piel ; el alma agonizante.
Los minutos despegan de un reloj arcaizante
cuyas grandes agujas arrancan la vida
y despiertan en el firmamento al suicida,
que por mi cabeza se arrastra estresante.
No es acaso un mero sentimiento
de triste penitente
lo que en mi mente mora harapiento.
Es entonces el impulso vehemente
de aquel que mucho ha perdido
y quiere sentir amor, en cuerpo...mente.
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