La estela de dorados olores,
mezclada con los rojos destellos
reventados contra los clamores
ausentes en mi cuerpo usurero,
Me atormenta en los largos viajes
que hacen mis labios ,piel y ojos solos
por las yermas y secas planicies
que pueblan mis más angostos fondos.
El tiempo lanzando maldiciones
y las parcas en danzas macabras,
se abalanzan sobre las visiones
de todas tus idas y venidas
Pues te alejas bañada en clamores
y el tiempo y la sangre, las estelas,
caen mortuorias entre perdiciones
ardiendo mi cuerpo entre mil llamas.
Enclaustrado entre estos barrotes,
carbónidas maldiciones oseas ,
siendo todo ceniza, sin carnes,
yo mi esqueleto y ya nada, nada , más
Vemos tu marcha y partida frías
en esta soledad absoluta
ya , monótona y sin caídas.
Me consume tu imagen como cicuta
y se desvanece como espectro
que ante el dolor o el afecto ni se inmuta.
Dime pues fantasma burlesco
si ves esta queja mía,
¿Querrás mi amor, aunque sea este abyecto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario