de mis labios en tu cuello
el eterno infierno
de los fuegos de adentro.
Aveces la obsesión,
de mis dientes en tu carne,
de bañarte en mi pasión,
en tus gemidos morirme.
Querer hacerte mía
apretarte contra el cuerpo
que la locura torne impía,
que el sentido quede muerto.
Como una llama abrasadora
fundes el hielo de mi entorno
y mi cortex mutas ,vengadora,
esclavizandome, en psique, morbo.
Toda esta carnalidad
torna trascendente
superior a la banalidad.
En andrajos como delincuente
se encuentra la obsesiva lujuria
castigo de mi alma penitente.
La razón de mi injuria
avanza y abandona,
este cuerpo sexual, en penuria.
-Ánima
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