Metamorfosis

Solemne tristeza bajo mis pies marchita,aire de tibios cortes brama y vuela ante imperiosas palabras, mas el destino funesto guarda, tras mi memoria, perderse entre cabellos, amnesicos placeres.



16 nov 2011

Sin nombre.

La terrible claustrofobia que siente el pecho,

ardiente destello que posee la mente.

Tremendo insomnio mezclado con la química de

la verdad, terrible ademán subscrito al alma.


Danzando como las impías cuchillas del almohade

las imágenes de él y ella, trastornaban mi mente,

yo que hacia tiempo que no lloraba, no por esto,

yo que hacia tiempo que no sentía esta suciedad.


El cuerpo se retuerce y la mente traicionera

mezcla la soledad con el frenesí, agua con sed,

infinita tú ,hermosura, que ahora te vuelves inalcanzable

te revelas a mi, desnuda y sin mas protección que el destino.


Ahora que empezaba a salir del pozo añejo

ahora decides irte, marcharte, abandonar, miedo.

Ahora te marchas con ronco estampido

y tu perfume te llevas, la tranquilidad a mis querellas.


La culpabilidad se cierne sobre mi, y en mis pesadillas

monstruo soy, arlequín misterioso con el que juegan

dos niñas fanáticas ahí donde el sol no da, donde solo tú...

Donde solo tú paseabas , con quien solo yo, sentía la dicha.


Tal miedo tal impotencia traducida en ansiedad.

Mi cara es como un lienzo ,símil, a la gran ciudad,

donde se ve el terror a la metamorfosis, que no al cambio,

de donde caen lagrimas color gris, donde esperan....


Esperan que la mariposa no torne oruga.

Esperan que de la imbecilidad de mi cuerpo

no asciendan aventajados, los fantasmas del pasado.

Espera que tú, infinita mujer, no seas víctima.


La guardia incesable, retener el hambre, retener la vida

pues sabes, que cuando marchaste, la vida tornó carcomida,

incesante dolor, purga de emociones, sentidos ,

en este mundo donde no hay tiempo para el dolor colorido.


¡Y cuán temo convertirme en una piedra, trozo de plomo!

¡Y cuán temo no temer serlo, y perderte para siempre en este "dante"!

¡Y cuán temo que no entiendas mis palabras, y que me creas carcelero!

¡Y cuán temo que la telaraña del pasado....! me muestre enfermo.

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