La calma impera, la noche se vuelve fría y, como a una hoguera en medio de la estepa, te ciñes al cuerpo de tu acompañante, de tu compañero en esa loca danza trascendente, al cuerpo que ha hecho uno contigo durante horas. Su cabeza encaja perfectamente en la curva de tu cuello, sus caderas, con tus brazos. Mientras la calma termina de imponer su orden, los cuerpos aún sensibles notan el cuerpo del otro; Él, nota los pechos de Ella chocar , suaves y cálidos, el pubis rozando su pierna, sus labios besando suavemente el pecho, las manos acariciando la enmarañada cabellera; Ella, nota el aliento sobre su cabeza, la respiración casi mortal en su oído, y el latido extenuante de un corazón a punto de reventar en frenesí, las manos describiendo lineas surrealistas en su cuerpo. Casi como dos maniacos enamorados e inflados de celos que despedazan sus cuerpos y se embisten y chocan sin cesar,Él y Ella pasan las horas nocturnas para, así, acabar tendidos en el colchón, muertos de pasión , a reventar de amor...
6 dic 2011
Adrenalina, Calma.
La adrenalina asciende como una tenaz daga destinada a caer sobre la víctima, delirio extenuante, desquiciante, frenético. Visiones idílicas de las pieles rozándose en el néctar de los amantes, el sudor, vientres deseosos de amor que se frotan sin cesar en un endemoniado movimiento ascendente y descendente .Las bocas luchan por imponerse la una sobre la otra lenguas que como serpientes ardientes se asfixian en los juegos de la lujuria, dientes afilados y animales que lanzan su beso mordaz sobre la carne, caderas, cuellos, vientres marcados por la señal del extasiante placer. El ambiente se carga con el amor de dos cuerpos que se buscan y chocan desquiciando la pasión del uno sobre la del otro, juego carnal que delira y metamorfosea en trascendente. La fricción genera energía, los alaridos del placer ,desahogo, las palabras susurradas ,ternura ardiente encerrada dentro de un tornado. Gemidos , el olor a sudor, a saliva seca en la piel, a sangre brotando de los arañazos . Voces sin aire, el sabor de la piel, de la boca del acompañante, del férreo néctar que lames al salir de su fuente,sangre...
La calma impera, la noche se vuelve fría y, como a una hoguera en medio de la estepa, te ciñes al cuerpo de tu acompañante, de tu compañero en esa loca danza trascendente, al cuerpo que ha hecho uno contigo durante horas. Su cabeza encaja perfectamente en la curva de tu cuello, sus caderas, con tus brazos. Mientras la calma termina de imponer su orden, los cuerpos aún sensibles notan el cuerpo del otro; Él, nota los pechos de Ella chocar , suaves y cálidos, el pubis rozando su pierna, sus labios besando suavemente el pecho, las manos acariciando la enmarañada cabellera; Ella, nota el aliento sobre su cabeza, la respiración casi mortal en su oído, y el latido extenuante de un corazón a punto de reventar en frenesí, las manos describiendo lineas surrealistas en su cuerpo. Casi como dos maniacos enamorados e inflados de celos que despedazan sus cuerpos y se embisten y chocan sin cesar,Él y Ella pasan las horas nocturnas para, así, acabar tendidos en el colchón, muertos de pasión , a reventar de amor...
La calma impera, la noche se vuelve fría y, como a una hoguera en medio de la estepa, te ciñes al cuerpo de tu acompañante, de tu compañero en esa loca danza trascendente, al cuerpo que ha hecho uno contigo durante horas. Su cabeza encaja perfectamente en la curva de tu cuello, sus caderas, con tus brazos. Mientras la calma termina de imponer su orden, los cuerpos aún sensibles notan el cuerpo del otro; Él, nota los pechos de Ella chocar , suaves y cálidos, el pubis rozando su pierna, sus labios besando suavemente el pecho, las manos acariciando la enmarañada cabellera; Ella, nota el aliento sobre su cabeza, la respiración casi mortal en su oído, y el latido extenuante de un corazón a punto de reventar en frenesí, las manos describiendo lineas surrealistas en su cuerpo. Casi como dos maniacos enamorados e inflados de celos que despedazan sus cuerpos y se embisten y chocan sin cesar,Él y Ella pasan las horas nocturnas para, así, acabar tendidos en el colchón, muertos de pasión , a reventar de amor...
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