Vertiginosa y claustrofóbica desesperación hoja eres que se hunde en mi carne infecta; supurosa y sangrante, devoras mi piel muerta, fruto de una descomposición etérea , fría. Anticipándote a la enajenación , la depresión, caes en un foso infecto, oscuro, lánguido .Cuchillada tras cuchillada ,un impulso frenético accede desde el punto mas ínfimo y mórbido creando ,en mi, visiones escabrosas que rasgan el ser elevándome al grado de la surrealidad;hermoso. El tiempo regenera las heridas, las cura, un aliento culto ,oscuro y frío (áspero) paseaba su funesta estela por mis cicatrices abriéndose , así estas; dolor sufrido, calmado, calmado por un lengua que escuece, que hiela, un iceberg que abre en canal mi pecho y supura cada centilitro del oscuro flujo, flujo que recorre mis venas mis músculos y huesos. Escozor, convulsión, esquizofrenia placer engañado que erizaba cada ápice de mi cuerpo, me hacia convulsionar, cada convulsión un gemido orgásmico que recorría mi garganta y destrozaba los huesos, ira y dolor reflejados en mi piel, mi sudor, suplicio encadenado rompiente torna al destrozar los esquemas, todos . Así, el dolor es placer y el placer es dolor. Pobre, desgraciada e inservible ha quedado mi existencia, machacada, por el único resquicio de calor, de emoción, que asomaba mi demacrada vida; vida de exceso e introversión con un tinte a bohemia sangrante y loca, enajenada , falsa. ¡Para que acabar!, no hay un principio inconcluyente que filtre nuestra alma dentro de cuerpo helado y candente De fibras que explotan para así regenerarse. "Un triste y hediondo corte que se expande por la fibra de mi memoria, recuerdos..."
18 abr 2011
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