
Vespertina la furia nocturna aletargada
que esquiva el sino de la muerte
e incendia campos de trigo inerte,
pintando de vida la fragilidad engarzada.
Infinita urticaria en lo vital enredada,
sátira alma que al verte
desea ,infinito, poseerte,
hasta el más perdido dios de la estacada.
Osada para la grandilocuente deidad,
para los insomnes tormento,
desquiciada alma en pena sin piedad.
Moras mis entrañas maldita hermandad
ejecutora del más harapiento,
ardiente esperpento, que es la ansiedad.